Carta triste a Bob

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Pues sí, Bob,
los tiempos están cambiando,
éramos entonces unos críos
asomados a un patio
lleno de flores,
hubiéramos entregado la vida
sin reservas
y ahora amo
todo lo que temo perder,
también amo a Bach y al capitán Garfio,
maestro de maestros
que luchó contra la idiotez
y perdió,
tal vez por eso ahora se enteren
que el viento azota el norte
y en Madrid anden cogiendo un taxi
porque llueve.
No sé Bob,
quizá fuimos nosotros los cambiados,
tengo pruebas,
siempre que veo un niño
asomado a un patio,
no reprimo el impulso
de darle dos besos
y llevarlo dormido
a la cama.
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